ESTRENAR UNA PIPA
Para estrenar una pipa de raíz de brezo (la más habitual) descarte cualquier consejo como los que hablan de quemar cualquier tipo de alcohol para curarla. La pipa debe estrenarse sólo con tabaco. Cargaremos la pipa con nuestro tabaco hasta un tercio de su capacidad. Dejándola descansar unas 24 horas para que se seque y se enfríe, repetiremos la operación unas tres veces más. Durante las tres próximas fumadas la carga de tabaco se realizará hasta la mitad de la capacidad del hornillo de la pipa. Una vez superada esta fase, podemos ya cargar la pipa hasta el máximo de su capacidad.
Este sistema no es un capricho. Se trata de acostumbrar las fibras de la pipa a las altas temperaturas de la combustión. El objetivo es que - poco a poco - se vaya formando en las paredes interiores del hornillo, la capa de carbonilla que protegerá la pipa. No olvide dejar descansar esta unas 24 horas entre fumada y fumada una vez limpia.
Atención: Este método no es válido para las pipas de espuma de mar que no necesitan el rodaje imprescindible para las de brezo.

EL ATACADOR O TRÍO
Es el utensilio imprescindible para fumar en pipa. Existen muchísimas variedades pero el más habitual y sencillo (en la foto), consta de tres piezas. El prensador para prensar el tabaco y ajustar así el tiraje, la cucharilla para vaciar la pipa una vez fumada y el punzón, para desatascar las cañerías de la pipa una vez abierta ( una vez finalizada la fumada y siempre y cuando este fría).

ENCENDIDO
La carga de la pipa ya curada debe efectuarse como un ritual; con paciencia y sin ser nunca un acto mecánico. Desmenuzaremos bien el tabaco (más si se trata de un Flake). Cargaremos la primera capa con escasa fuerza, siempre comprobando en la boca que el tiraje es óptimo y no se obtura. La segunda capa la presionaremos con una fuerza mediana, comprobando también con la pipa en la boca el tiraje. Finalmente, la tercera capa, se apretará con una fuerza comprobando también que el aire circule y no exista obturación alguna. Se trata de crear una cámara de aire en la base del hornillo que permitirá una buena combustión del tabaco. Si existe obturación introduciremos el punzón del atacador; y abriremos la cámara de aire. De todos modos, siempre es mejor vaciar la pipa y volver a repetir la operación.
Una vez cargada encenderemos la pipa con un fósforo de madera o un encendedor de gas como el Honest Pipe, de forma especial para ello.

Prenderemos toda la superficie, con la pipa en la boca, aspirando repetidamente con fuerza en tramos cortos. Poco a poco reduciremos las aspiraciones, presionaremos las brasas encendidas con el atacador y fumaremos con naturalidad. Intentaremos siempre que la pipa esté encendida.
Reduciremos el tiraje presionando las brasas o espaciando las aspiraciones del humo. Aumentaremos el tiraje aumentando el ritmo de aspiración. Si la pipa se apaga, no sucede nada. Ocurre entre los mejores y más expertos. Volveremos a encenderla y continuaremos disfrutando. Paciencia! Al principio se nos apagará mucho.
Una pipa bien cuidada puede pasar de generación en generación. Una vez consumido todo el tabaco (debe procurarse que sea así) la pipa se vaciará inmediatamente utilizando la cucharilla del atacador. No debe quedar ni una brizna de tabaco ni ceniza en el interior. A continuación soplaremos. La pipa no debe golpearse jamás (ni siquiera contra los artilugios de corcho que llevan algunos ceniceros especiales) Una vez fría la pipa (nunca antes) pasaremos una escobilla por el interior de la cánula y la boquilla con el fin de absorber la humedad y desatascar las briznas de tabaco que puedan obturar alguna zona. La pipa debe dejarse descansar, entre fumada y fumada, al menos 48 horas para que se seque y enfríe.
Cuando no se fuma, conservaremos la pipa siempre vertical con el hornillo en la base. Nunca la dejaremos al revés con la boquilla hacia abajo puesto que se sedimentarán las partículas y las humedades creadas durante la fumada. Un punto importante de la conservación es la capa de carbonilla del interior del hornillo. Esta debe tener un grosor de entre dos y tres milímetros como máximo. Al rascarla lo haremos siempre con cuidado con la finalidad de que esta capa que protege el hornillo de las altas temperaturas no se deteriore. Puede rascarse haciendo un canutillo de papel de lija fino. La pipa no debe dejarse nunca al sol y su limpieza exterior se realizará con cremas especiales que venden en los establecimientos especializados.
La polémica está servida pero no existe una respuesta clara. Se trata de una cuestión de gusto y sobre gustos nada puede decirse. Por lo general, a los fumadores principiantes recomendamos siempre las pipas rectas. Son más fáciles de limpiar y puede pasarse a través de la boquilla una escobilla durante la fumada para reducir la humedad (no abrir nunca la pipa cuando está caliente). Las pipas curvas son más cómodas para andar por la calle. Y si no se inclina ni por las unas ni por las otras, existen una infinidad de modelos semicurvos. El modelo será siempre algo personal, pero es recomendable tener pipas de diversos tamaños y formas para ir variando y optar por la pipa adecuada a cada ocasión.
